abril 24, 2013
Automedicarme, Bitácora Personal, Emociones controladas, Emociones Positivas como la Alegría y la Risa, Kolinahr, Reseñas de Material Audiovisual, Trastorno Bipolar, Viaje las Estrellas - Star Trek

¿Los Vulcanos (Viaje a las Estrellas – Star Trek) Tendrán Similitudes con Nosotros los Bipolares?

Resumen: Para mí tenemos mucho en común. Los Vulcanos (como Mr. Spock) no es que no tengan
emociones. Al contrario. Durante sus épocas bárbaras vivían presos de sus
emociones exageradas en un estado de anarquía. Adoptaron la lógica y la razón
para ir controlando sus emociones y así empezaron a crear una civilización. Los
bipolares sufrimos de emociones extremas también y deberíamos adoptar la lógica
y racionalidad como gran ayuda a nuestros tratamientos. Cuento mis
anécdotas al respecto.

Procedencia de las imágenes, de izquierda a derecha y de arriba
abajo:  Imagen un Vulcano (Mr Spock)
de mdherren en Pixabay tomada
bajo licencia libre. Pasa por el Kolinahr…: Imagen hecha por el
autor del Blog “El Duque Bipolar” – Juan-Fernando Duque-Osorio. MSc. Bipolar
Disorder:
 Tomada de https://pix4free.org/
bajo licencia Creative Commons 3 – CC BY-SA 3.0 Enamoramientos Patológicos por bipolaridad
cuando era adolescente-joven:
Imagen
modificada de emmagrau en Pixabay tomada
bajo licencia libre. Emociones Positivas: Imagen modificada de Myriams-Fotos en Pixabay bajo
licencia libre. Logo de la Universidad del Valle en Cali-Colombia: Imagen
de C Arango de Dominio Público via Wikimedia Commons tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Universidad_del_Valle

Durante la formación de
un Vulcano, el individuo es sometido a un proceso que se llama el Kolinahr y
cuyo objetivo es purgar todas sus emociones. Es por eso que adoptan una actitud
fría, racional y lógica ante durante sus vidas. Bueno todo esto es ficción y es
una exageración. Pero pienso que los bipolares nos deberíamos someter a un
proceso similar. Yo por lo menos llevo unos 20 años adoptando la lógica y la
razón como guías de vida. Es una de las tantas razones por las cuales escogí
una carrera científica como la biología. Aquellos que tenemos una condición
afectiva bipolar, se nos alteran principalmente tres cosas: el ánimo, el afecto
y el sueño. Actualmente me encuentro muy bien en todos estos y otros aspectos.
Pero durante mi adolescencia la cosa estuvo fuerte. Además de los sube y bajas
anímicos que afectaron por ejemplo mi desarrollo social en el colegio, sufrí de
alteraciones emocionales y afectivas, que me llevaban a pasar de la calma a la
furia en poco tiempo, o de enamorarme rápidamente de alguna niña por el simple
hecho de que me gustara, de que fuera buena gente conmigo y salir con ella unas
pocas veces, sin que nada importante pasara. Recuerdo mucho que en el año 1994
conocí un parchecito de peladas del colegio La Presentación de Cali que estaban
haciendo su excursión a San Andrés. De vuelta a Cali, empecé a salir con ellas,
y cada dos meses me tragaba de una diferente. Eran unas tragas impresionantes.
Sin que nada pasara. Al final ese año dije, esto tiene que parar. No puedo
seguir toda la vida así, pues a ese paso no iba a tener suficientes recursos
neurales para estudiar, que siempre ha sido el objetivo más importante de mi
vida. De pronto por esto, hacia el final de mi pregrado y al principio de mi
maestría, me interesé por el comportamiento humano y por la neurobiología. Este
interés sigue actualmente, tanto que, como ya lo he dicho varias veces, estoy
escribiendo un libro de Psicología Evolucionista. Lo poco que he leído de estos
temas me ha enseñado que aunque no es posible suprimir completamente las
emociones, se puede avanzar mucho en su control. Desde mis 20s entendí que no
podía permitir que dentro de mi cabeza imperara una democracia porque la misma
se convertiría en una anarquía, teniendo en cuenta que los bipolares podemos
sufrir de emociones exageradas. Impuse una dictadura donde lo que impera son
las órdenes del lóbulo pre-frontal izquierdo. Esta es la parte delantera del
hemisferio dominante, el izquierdo. En el prefrontal se encuentran las
funciones ejecutivas, la racionalidad, la personalidad, etc. Si lo fuera a
comparar con la literatura Freudiana, es como si en el pre-frontal estuviese
ubicado el Super-yo. Afortunadamente la bipolaridad es una condición que con el
correcto tratamiento farmacológico y psicológico tiene un muy buen pronóstico.
La otra ventaja es que, como sucede con los vulcanos, y según la literatura
psiquiátrica y psico-biográfica, los bipolares venimos con varios puntos extras
en nuestro coeficiente intelectual (se habla del genio bipolar). En pocas
palabras es una condición que viene con la solución incorporada. Pienso que un
bipolar debe aprovechar esos puntos extras en su coeficiente intelectual, y
ponerse a estudiar fuertemente. Esto le permitirá desarrollar sus talentos
genéticamente heredados y además entrenará a su cerebro para tener cada vez
mejor control de sus emociones.

Una de esas emociones
es la atracción de por el sexo opuesto. En todo somos como de extremos. Yo por
ejemplo no soy el típico man que se queda viendo cualquier mujer que pasa por
la calle. Pero cuando una mujer me gusta, me gusta de verdad, y tiendo a
montarme en la cinta muy rápido. Consciente de esto, durante mis 20s empecé a
entrenarme para poder huir de una traga que me tuviera incómodo, que no
estuviera rindiendo resultados y/o que estuviera interfiriendo con mi
rendimiento académico. Me volví un muy buen terminator. Lo que quiero decir es que,
así como nos tragamos rápido, si queremos, y con un buen entrenamiento, podemos
des-tragarnos muy rápido también. Hace unos años, uno de mis mejores amigos del
pregrado me tuvo que consultar porque en una sola semana se le juntaron dos
novias bipolares y se enteró que su papá era bipolar. Estuvimos hablando del
asunto y le enseñé que, aunque sufrimos de emociones exageradas podemos cambiar
de un momento a otro. El problema que tenía era que una de sus amigas, la que
he estaba más afectada psiquiátricamente hablando, seguía insistiendo en estar
con él, al grado de aparecérsele en su casa sin previo aviso llegando de otra
ciudad con maletas y todo. Esa pelada estaba realmente montada en la cinta, ya
pensando en matrimonio y todo, después de haber tenido una relación fugaz con
mi amigo. La otra, la que si le gustaba realmente, no estaba tan jodida
psiquiátricamente (era una ciclotimia que es el grado más bajo del espectro
bipolar). Iban muy bien. Desde mi punto de vista era la niña más bonita de
nuestra época cuando éramos estudiantes de pregrado en biología en un Univalle
en Cali-Colombia. Pues de un momento a otro, después de ir muy bien, la pelada
le terminó sin ninguna razón. Mi amigo estaba realmente confundido.
Afortunadamente me tenía a mí, y le expliqué un par de cosas que le ayudaron a
aclarar su panorama.

Yo pienso que la
mayoría de bipolares y de otros pacientes psiquiátricos no reciben una correcta
fármaco- y psico-terapia. Todo empieza desde la casa. Cuando un hijo resulta
con alguna condición mental, la típica reacción de sus padres es entrar en
negación, principalmente para quedar bien con la sociedad. Esto lleva a que el
adolescente no sea tratado correctamente y su condición empeore hasta llegar a
enfermarse. Aquí hay que aclarar que tener una condición es diferente a estar
enfermo. Pongamos un ejemplo. Supongamos que una persona vive en una casa con
un jardín, y las flores de una de sus plantas favoritas emiten polen en cierta
época del año. La persona en cuestión se pondrá alérgica, pero ya conociendo
esta situación, se trata durante esta semana con algún antihistamínico como loratadina
y la pequeña crisis es superada fácilmente. En este caso la persona no se
enfermó. La condición no se convirtió en algo clínico, pues pudo ser
solucionada fácilmente y el paciente sigue con su vida común y corriente. Pero
si una crisis alérgica de estas se convierte en un evento tipo asma, y el
paciente debe ser llevado a la clínica para ser tratado, ahí sí se enfermó. En
pocas palabras uno se pone clínico cuando lo tienen que llevar a la clínica. De
acuerdo a este orden de ideas, un individuo como yo nunca ha estado enfermo,
pues nunca me han tenido que hospitalizar por mi condición bipolar. Sin embargo,
hay que aclarar que durante el 2002, y como resultado de la montaña rusa
emocional y afectiva por la cual tuve que pasar durante mi adolescencia, mi
colón falló. Se perforó, me dio peritonitis y casi me muero. Pasé como dos
meses en la clínica Imbanaco en Cali. El colón, literal y figurativamente
hablando, no es solo un depósito de desechos digestivos, también es un
acumulador de emociones negativas, por decirlo de alguna forma, pues en el
mismo se pueden encontrar metabolitos de neurotransmisores como adrenalina,
histamina, etc. Esa crisis me puso a pensar bastante, de hecho, durante los
años 2003 y 2004 pasé por una crisis existencial asquerosa. Eso me hizo poner
las barbas en remojo, en el sentido de que, si no quería perder más órganos de
mi cuerpo ni pasar por una crisis de estas otra vez, tenía que poner a mis
emociones todavía bajo más control.



Pero antes de esto,
hubo otro evento que me puso a pensar mucho también. En 1996, regresábamos con
mi novia de aquella época y otra pareja, de visitar a un amigo que se casaba al
otro día que era sábado. Regresábamos de Ciudad Jardín en Cali por la quinta,
cuando a la altura del batallón yo vi un bulto en la calle. Iba a unos 60 Km/h,
no me había tomado ni un trago. Yo, frené de una, mientras tanto pensaba que
ese bulto podía haber sido puesto por algunos malandros para hacerlo parar a
uno y robarlo. Pues antes de darle al bulto, el mismo nos volteó a mirar. Era
una persona. Aunque reaccioné rápido la persona quedó debajo del motor de mi
carro. Estaba lloviendo y por este simple hecho no había iluminado público.
Inmediatamente me dirigí a la garita donde estaba uno de los soldados del
batallón y le dije que si había visto algo, que si por favor podía llamar a una
ambulancia o algo. El man dijo que no había visto nada y que no tenía forma de
pedir ayuda. Llegaron unos policías en moto, le contamos lo que había sucedido
y les dije que si por favor podían llamar a una ambulancia. Me dijeron: huy que
pena, pero es que se nos acabó la batería de radio de comunicaciones. Un
taxista me colaboró llamando a una ambulancia y a los guardas de tránsito. La
ambulancia llegó como a la media hora. En la misma envié a mi amigo, que
también era graduado de Univalle, para que acompañara al man que habíamos
atropellado al Hospital Universitario del Valle (HUV). Con todo y eso pusieron
lo que siempre están acostumbrados a poner: “atropellado por carro fantasma”.
Yo le dije a mi novia y a la de mi amigo que por seguridad se bajaran del carro
mientras llegaban los guardas de tránsito. Estaban tan atemorizadas que no lo
hicieron y esta decisión estuvo a punto de aumentar la tragedia. Llegaron los
tráficos y al rato de haber llegado venía un Montero Mitsubishi que iba a toda
y le dio a mi carro por detrás, pues por motivos legales yo no lo había movido.
Menos mal mi novia al ver que se acercaba el montero a toda, y desde el puesto
del acompañante, cogió el timón para no salir disparada por el parabrisas. Con
el golpe, y sin quererlo, resultó moviendo el timón de mi carro hacia la
derecha, lo cual le permitió esquivar el carro de los guardas que había sido
parqueado adelante del mío. Si no fuera por esto habrían quedado como la
mortadela de un sándwich. Bueno esa noche nos llevaron a medicina legal, no
tenía yo un solo grado de alcohol, a diferencia de los chinos del Mitsubishi,
los cuales al parecer le habían cogido el carro sin permiso a sus padres.
Después fuimos a la fiscalía y nos dijeron que desde que el atropellado no
hubiera muerto todavía no había problema. Pedimos alguna constancia de que nos
habíamos presentado y nos dijeron que no había necesidad. Nos dio la madrugada
en trámites. Me acosté tarde y al otro día me levanté y me enteré que el man al
que había atropellado había muerto en el Hospital Universitario del Valle (HUV).
Fue una serie errores por parte de las instituciones del estado, que si esto
hubiera pasado en EUA sería millonario ahora. Afortunadamente, además de que la
compañía con la que estaba asegurado mi carro me asigno una abogada privada, yo
era el secretario del videcanato de investigaciones de la facultad de salud de
Univalle en esa época. Pude averiguar que la persona era un paciente
maniaco-depresivo del hospital psiquiátrico universitario del Valle (San
Isidro) y el man se había escapado y estaba suicidándose en medio de una crisis
depresiva tenaz. Bueno, por esos días toco ir a la fiscalía a declarar y toda
la vuelta, pero fui absuelto, pues, aunque fue un homicidio culposo (yo tuve la
culpa) no hubo dolo (no lo hice de aposta).

Todo esto me puso a
pensar mucho, pues un bipolar que no se trata se puede convertir en un
maniaco-depresivo, lo cual ya es estar realmente enfermo de la cabeza. Me puso
a pensar como mis padres tuvieron la valentía de afrontar mi situación cuando
mi condición se reveló como consecuencia de nuestro traslado de Cali a Bogotá
entre 1987 y 1990. Como se dieron las mañas para empezar a tratarme
farmacológicamente (al principio yo no aceptaba el tratamiento) y como un
tratamiento de tan solo ocho años ya empezaba a dar frutos. Terminé mi pregrado
después hice mi maestría y cada vez me siento mejor. Si no fuera por mis padres
yo hubiera podido terminar como el hombre al que atropellé.

Y es que, y repito, me
da la impresión que la mayoría de bipolares no se tratan correctamente. Existe
un prejuicio en cuanto a tratar el cerebro. Si falla otro órgano u otro sistema
está muy bien tratarlo. Pero si se trata del sistema nervioso central, huy no
que boleta. Existe también la falsa creencia de que la mayoría de fármacos
psiquiátricos producen adicción. Por lo poco estudiado y por mi experiencia, me
parece que los únicos fármacos psiquiátricos que producen adicción son las
benzodiacepinas [los fármacos que terminan en am, como el alprazolam (Sanax),
Diazepam, Clonazepam, etc.]. Tengo varios conocidos que sufren de TAB
(trastorno afectivo bipolar) y se re-usan a tratarse farmacológicamente, y como
resultado de esto cada vez se van descuadrando un poco más. Además de contar
con unos padres valientes que enfrentaron la situación durante la parte dura de
mi problemática (mi adolescencia) conté con la suerte de encontrar un excelente
neurólogo. Mejor dicho, el mejor neurólogo de Cali-Colombia. Además de ser
biólogo y tener una maestría en neurobiología, es médico especializado en
neurología. Es un duro, y me empezó a tratar desde el final de mi adolescencia.
Él fue el que me terminó de sacar adelante. Se trata del Dr. Jesús-Alberto
Diaz-Granados. Es muy bacano que además de ser médico fuera biólogo, pues eso
lo impulsaba a funcionar, además de facultativo, como profesor. Y además era
abierto a la experimentación. Esto último es muy importante pues cada organismo
es diferente y no se le va pegar a la farmacoterapia adecuada de una. Para
acortar la historia, hacia el año 2009, antes de venirnos a vivir a Ibagué, me
dijo:

– Viejo tal, usted ya
está muy grande, lleva más de 20 años lidiando con su bipolaridad, se ha visto
todos los cursos de neurobioogía de Univalle y tiene una Maestría en Básicas
Médicas. Yo ya no puedo hacer más por vos. Le toca empezar a tratarte a vos
mismo.

Amablemente me echó, me
graduó, me puso a volar solo. Afortunadamente desde el 2005 llevo una bitácora,
en la cual apunto que fármacos tomo, como me siento, etc. Esta idea de empezar
a llevar una bitácora personal surgió, además de que como biólogos nos entrenan
para llevar bitácoras, después de un día que fui a donde un psicoanalista
alrededor del 2004.  Este facultativo se
limitó a preguntarme durante una hora: – y que más – . Cuando se me acaba la
carreta, volvía a preguntar lo mismo. Y así se ganó unos U$100 en una hora por
preguntar esto. Pues estaba aplicando la técnica psicoanalítica de libre
asociación. Puede ser algo que tenga mucha historia, soporte psiquiátrico,
derivada de Freud, lo que sea. Pero me pareció una verdadera pendejada. Pensé:
pues un papel puede hacer la misma labor y no me cobra. Es así como en el 2005
empecé a llevar una bitácora personal. Al principio pensé que con unos pocos
escritos largos iba ser suficiente. Pues no, resultó ser algo tan terapéutico
que a la altura de hoy ya tengo unas 400 entradas, centralizadas en una base de
datos en Microsoft Access. De hecho, estoy empezando a escribir un libro
autobiográfico de ficción con todo este material. Después me enteré que escribir
una bitácora es algo muy terapéutico y que muchos autores aconsejan que los
pacientes lo hagan. Y es así como fui descubriendo el placer de escribir. Los
dos resultados de este ejercicio es que, por un lado, me desahogado de tal
forma que la escritura personal se ha convertido en la mejor psicoterapia que
he tenido durante mi vida. Y por otro lado me han permitido estandarizar una
fórmula farmacológica que ya va ser un año que me está funcionando de
maravilla. Logré estandarizar el mínimo de fármacos necesarios para dormir bien
y estar estable. A esto ha contribuido mucho el traslado a Ibagué desde el
2010, pues las personas aquejadas de trastornos afectivos (como la bipolaridad
o el trastorno afectivo estacional) somos muy sensibles al clima, y la eterna
primavera que de la cual se disfruta en Ibagué, junto a la tranquilidad propia
de un pueblo, han sido excelentes para mi salud. Entre el 2008 y 2010, mis
últimos años en Cali, estuve mal de sueño como resultado del duelo por el cual
estaba pasando por la muerte de mi papá en 2007. Y el primer año en Ibagué fue
duro pues casi no tenía amigos y me estaba adaptando a un nuevo ambiente y
estas cosas. Pero desde el 2012B hasta ahora las cosas han ido fluyendo muy
bien. Ya me siento amañado en este pueblo (aunque no desperdicio ninguna
oportunidad para ir a Cali) y estoy tan estable que empecé a hacer deporte por
las mañanas-medio día. Mis proyectos intelectuales van muy bien, incluyendo los
dos libros que estoy escribiendo y una posible contratación en la Universidad
de Ibagué como profesor de Psicología Evolucionista, la cual es mi línea de
investigación actual.

Entonces, lo que quiero
decir con todo esto, es que nacer con alguna condición mental [si nos atenemos
a los parámetros de la biblia psiquiátrica, el DSM (Diagnostic and Statistical
Manual of Mental Disorders), todos tenemos algún trastorno, por pequeño que
sea) como la bipolaridad no significa que uno necesariamente se va a enfermar o
que va terminar “loco”. Con un correcto tratamiento y buenos hábitos la
situación mejora mucho. Al grado de que a una persona como yo ya no me sirve la
estabilidad de una persona “normal”. Estoy llegando a tal grado de refinamiento
que estoy yendo más allá de esto. Y la tendencia es cada vez a permitirme, en
su justa medida, el sentir emociones positivas como la alegría, la risa, etc.,
y a la vez me voy convirtiendo poco a poco en una persona cada vez más
racional, más lógica, más serena, como un Vulcano. Se siente muy bacano como
todo este esfuerzo de más de 20 años empieza a rendir unos frutos
espectaculares.

Gracias por leerme. Un
abrazo.

author-avatar

Juan Fernando Duque-Osorio

Juan-Fernando es Máster en Ciencias, Biólogo Profesional y paciente bipolar. Su condición lo ha llevado a ser inquieto por lo cual bloguea y da conferencias sobre diferentes temas. Actualmente está interesado en la consiliencia biología-humanidades y la mezcla, por medio de la Psicología Evolucionista, con el tema del trastorno bipolar sobre el cual funciona como psicoeducador de otros pacientes.

4 thoughts on “¿Los Vulcanos (Viaje a las Estrellas – Star Trek) Tendrán Similitudes con Nosotros los Bipolares?

  1. Unknown dice:

    Juan Fernando, gracias por compartirnos sus experiencias y trabajo con el TAB, se nota que su dedicación y responsabilidad frente a sus situación ha dado frutos. Le deseo todo lo mejor !ADELANTE!

  2. Muchas gracias por tu darme ánimo y por tu comentario. Que bueno que te gustó mi artículo. No se si te va a llegar esta respuesta pues aparecés como ánonimo. En todo caso muchas gracias y un abrazo.

  3. Unknown dice:

    Maravilloso todo lo qué compartió y más maravilloso es llegar al estado actual y haber estudiado una carrera! Enhorabuena.

  4. Muchas gracias por tu comentario. Afortunadamente recibí un buen tratamiento médico para mi bipolaridad y supe aprovechar esta condición para estudiar. Gracias otra vez.

Deja Un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *