En esta entrada resulté mezclando el hecho de que ya me llegó
la edad de ganar dinero en serio, con el sentido de la vida, y la religión,
fenómeno que, desde mi ateo punto de vista, me llama mucho la atención. Hablo
sobre fantasías, en el sentido de que haría si me gano el baloto o un
súper-baloto en EUA, y como a muchas personas el tener sus necesidades
materiales cubiertas le restan sentido a la vida. Después de mis 30s, cuando
tuve que superar una crisis existencial muy tenaz y después la muerte de mi
papá, mi vida ahora en mis 40s tiene mucho sentido, pues siempre tendré el reto
de aprender cosas nuevas, así mis fantasías materiales lleguen a cristalizarse
totalmente. Uno de los tantos retos intelectuales que tengo es crear una
filosofía-religionoide compatible con la ciencia, sobre lo cual al menos haré
un libro, cuando tenga unos 50 o 60 años, edad en la cual el desarrollo de las
estructuras religiosas del cerebro se hace sentir.




Hoy tengo tiempo de bloguear pero
no sé exactamente de qué. Me leí mi última entrada y sigo en el mismo cuento.
Hacer cosas que den dinero. Ya firmé contrato con
Educaustralia, la agencia de un amigo
en Cali (Carlos Arévalo) que se encarga de ayudarle a jóvenes a ir a estudiar y
trabajar legalmente en Australia, Nueva Zelanda y otros países anglosajones. Y
aunque todavía me falta el entrenamiento, desde ya empiezo a promoverme como
representante de dicha agencia en Ibagué. Estoy muy contento con este nuevo
trabajo.



Sigo ofreciendo mis servicios
como editor, traductor, etc., para ayudar a otros investigadores a sacar sus
publicaciones adelante. Ya me cayó mi primer trabajo del año y espero que me
caigan más pues necesito recuperar ASAP (As soon as possible) la plata que me
dejé tumbar desde Ucrania (ver entrada sobre donde cuento como me dejé tumbar de fácil).

Y este año estoy que termino mi
primer libro real, al menos en longitud, para ser publicado en Amazon, lo cual ya
ha demostrado ser muy divertido y lucrativo.

¿Pero qué pasaría si me ganara el
baloto aquí en Colombia? ¿Perdería mi vida sentido? Creo que no pues seguiría
interesado en leer y escribir, y seguramente utilizaría ese dinero para buenas
obras y fundaría una especie de centro cultural o escuela de artes aquí en
Ibagué, sobre lo cual seguramente escribiré un cuento más adelante pues me
gusta mucho fantasear sobre realidades alternas. Pero el baloto no me
alcanzaría para llevar a la realidad una fantasía que tengo hace tiempos:
comprarme una nave para vivir en un crucero y darle la vuelta al mundo por el
resto de mi vida. Mi subgénero favorito dentro de la ciencia ficción es opera
espacial. Todo lo que tiene que ver planetas, naves, etc. Y aunque está
planeado por parte de algunas compañías futuristas, creo que todavía no es
común ir a turistear al espacio. Entonces me tocaría conformarme con una nave
acuática que le dé la vuelta al mundo.


Me sueño con mi propio barco, en
el cual tendría mi propia súper-habitación lo cual me permitiría conocer muchos
lugares del mundo sin cambiar de cama, lo cual es muy importante para un
bipolar como yo, pues mi condición me produce problemas de sueño y es difícil
para mí adaptarme a diferentes camas en poco tiempo. El típico tour flash por
Europa no me serviría a mí. Mis vacaciones favoritas han sido los dos cruceros
que hecho en el caribe. Es buenísimo porque conoce uno varias islas, sean
estados y/o colonias, en poco tiempo y sin cambiar de cama. Entonces mi sueño
es tener mi propio crucero. Pero esto requería ganarme un súper-loto en EUA, y
creo que hasta me quedaría corto. Mi crucero obviamente tendría que mantenerse
solo, por lo cual tendría que tener turistas que pagaran por hacer viajes en mi
nave. Y esto, a la vez de proporcionar dinero para la manutención de mi barco,
me permitiría conocer gente bacana de todo el mundo. Esto sería lo máximo. Y
obviamente podría seguir reciclando información, en el sentido de que seguiría
leyendo, escribiendo, y publicando pues obviamente tendría conexión a internet
todo el tiempo. Esto me hace acordar de la nave del capitán Nemo en la película
de la “
Liga de Caballeros fantásticos”. Además ser una nave turística también sería una
nave de investigación. Haríamos, entre otros, estudios oceanográficos, de
biología marina, etc. Me imagino haciendo tours a las islas galápagos en donde
Darwin obtuvo su inspiración para más adelante converger con Wallace en la que
ahora debería ser llamada la ley de “Evolución por selección natural”. Invitaría a
científicos destacados a darle conferencia a mis pasajeros, etc. Sería
divertidísimo.

Entonces es claro que ganarme un
loto o un súper-loto no le quitaría sentido a mi vida, pues igual seguiría
haciendo aquello para lo cual fui programado genética y culturalmente:
estudiar. Simplemente lo haría con las mejores herramientas para investigar que
el dinero podría proporcionar. Y además, en mis 30s pasé por un trance de salud cuasi-mortal (2002-2004) y la muerte de mi papá (2007), todo lo cual  produjo tremenda crisis, la cual una vez
superada (2012) me dejó existencialmente definido, amando la vida y con
ganas de hacer y aprender muchas cosas. Entonces aunque me encantaría vivir en mi propia
nave, para seguir haciendo lo que hago, solo necesito un computador con acceso
a internet. Al final no es imperante viajar pues, como se ve en la siguiente
figura, los nerdos-ñonos nos conformamos con viajes mentales:

Esta figura básicamente lo que dice es que los académicos (y yo agregaría que los intelectuales) no necesitan vacaciones por que todos los días sus mentes viajan al límite más lejando del conocimiento humano, se regodean bajo el sol de la sabiduría acumulada, etc. Y el entrevistador pregunta que como eso relajante. A lo cual el académico responde: “se llama egoturismo”.


Pero he conocido aquí en Ibagué a
amigos que tienen sus necesidades materiales satisfechas por lo cual casi
sienten que su vida no tiene sentido. Es lógico, como cualquier animal, estamos
programados para luchar, para huir de predadores, para cazar presas, etc.
Entonces se necesita el reto. De esto he hablado suficiente, pero dado que los
extremos se juntan, estar súper-ocupado y estar completamente desocupado es
igual de estresante. La idea es tener un grado de ocupación medio, de acuerdo a
las capacidades e intereses de cada persona. Yo pienso que para tener trabajo
solo se necesita un computador con acceso a internet. La parte un poco
complicada es que ese trabajo de dinero. Aunque he visto que pululan los sitios
en internet que lo invitan a uno a ganar dinero trabajando desde su casa. Y he
ahí paso a algo sobre lo cual debemos empezar a cambiar la mentalidad de la
gente. Trabajo no solo es laborar en un lugar fuera de la casa de uno, de
acuerdo al indicador hora-culo-silla. El tele-trabajo y en general el trabajar
desde la casa es el futuro. El problema es que un país atrasado como Colombia,
apenas estamos entrando en esa moda. De hecho le toca a uno defender su tiempo
con un poco de vehemencia pues los horarios de trabajo en la casa todavía no
son del todo respetados. Pero trabajar en la casa, como freelance (algo así
como un contratista externo libre) es ideal para un bipolar como yo. Entonces
el tener mis necesidades materiales satisfechas (y soy materialista) no
implica que mi vida ya no tiene sentido. Hay tantas cosas que aprender y sobre
las cuales escribir que antes siento que el tiempo no me alcanza para todo lo
que quisiera hacer. Entonces si usted tiene sus necesidades materiales
cubiertas, dedíquese a explorar el internet, aprender cosas nuevas. No se
preocupe todavía por el dinero. Llegará el tiempo que encuentre algo que hacer
en internet que le guste y le de dinero. Toca pasar por una fase “juguetona”,
en el sentido de que le va tomar tiempo encontrar algo que realmente le guste y
produzca dinero. Yo ya pasé por esa fase juguetona y es obvio que mi camino es
seguir escribiendo, máxime ahora que encontré el lugar perfecto donde publicar:
Amazon, donde a uno le dan muy buenas regalías, no le quitan a uno
los derechos de autor, y uno es su propio editor,  por lo cual uno es su propio jefe. Tengo
muchas ganas de terminar mi primer libro real (longitud de unas 300 páginas)
para ser publicado a finales de este año, para ver cómo se comporta en Amazon,
en cuanto a acogida y lucro.

En todo caso llegó la hora de
monetarizar toda la basura que tengo acumulada en mi cerebro. Además de lo ya
nombrado, me gustaría también armar tertulias para exponer temas bacanos y de
forma sencilla y amena, a públicos que por sus ocupaciones, no tengan el tiempo
que yo tengo para estudiar.  Lo he
intentado hacer varias veces pero no logro cristalizar esta idea.

Hablando de encontrar sentido a
la vida, y hacer cosas que den plata, hace rato me está rondando la idea, que
al menos llevaré a un libro, de fundar una especie de filosofía-religionoide
compatible con la ciencia. Hemos estado discutiendo esto con amigos literatos
de mi círculo inmediato aquí en Ibagué (cinisofistas-psychopigs),
y esa es una idea que también podría producir dinero. Las religiones son un
súper-negocio multinivel y además no pagan impuestos. Son pirámides en las
cuales los fundadores llenan sus bolsillos con la plata que les cobran a los
feligreses. Una vez la pirámide está saturada, entonces se funda una nueva
secta o sucursal, o lo que sea. Yo odio el mercadeo multinivel y obviamente no
le cobraría a la gente por repetir lo que está escrito en un solo libro: la
biblia. La idea sería formar una especie de logia-filosofía-religionoide en la
cual se pueda articular la idea de las tertulias y cobrarle a la audiencia,
repito, por exponerles temas bacanos, en lo cual ciertamente no nos quedaríamos
cortos con los otros nerdos que andan conmigo.

Como parte de mis ensayos en
cuanto a escribir y divulgar ideas alrededor de esta idea de formar la nombrada
organización, o al menos el tener interés sobre el tema de la religión desde mi
perspectiva atea, y desde el punto de vista Evolucionista y neuroteológico, la
otra vez hice una entrada donde empecé con la idea de jugar a crear una
religión y resulté narrando una pequeña experiencia religiosa que tuve la
última vez que fui a Nueva York (verano de 2004: ver entrada). Manejaba el término “Panteísmo Cuántico” como posible nombre de
este borrador de religionoide. Pero ahora entiendo que ese nombre no es
adecuado por un número de razones. El término panteísmo está bien pues el mismo
hace alusión a lo que Richard Dawkins llama en su libro “El espejismo de dios”
como una forma de ateísmo acicalado. Yo podría ser panteísta pues, según el
mencionado autor, el panteísta puede ver a la naturaleza como un todo (algunos
físicos lo llaman dios) pero sin que haya encima de ella ningún ente
sobre-natural. Pan significa todo y teo dios. Entonces, en pocas palabras, el
panteísta equipara a toda la naturaleza como un dios, encima de la cual no hay
entes sobrenaturales. Yo puedo creer en eso pues para mí sobre la naturaleza no
hay nada. En el citado libro de Dawkins, este autor (que es mejor filósofo que
el biólogo que oficialmente es) le pide el favor, sobre todo a los físicos, que
dejen de estar llamando dios a la naturaleza, cuando en realidad no creen en
nada sobrenatural. Esto me hace acordar de Sheldon Cooper, protagonista de la
comedia situacional de “The big bang theory”, donde este personaje es un físico
teórico superdotado y él dice que su trabajo es algo así “como quitarle la
máscara a dios”, en el sentido de la idea es develar las leyes básicas con la
cuales funciona la naturaleza.

Eso me lleva al otro término
“cuántico”. Me estoy leyendo un libro viejito (finales de los 1990s) que con
mucho cariño me regalaron mis tíos de Nueva York (Juancho y Laura) sobre física
del autor Lee Smolin llamado “The LIfe of the Cosmos” (la vida del cosmos). Me
lo estoy leyendo por hacer la tarea, pues no me gusta dejar un libro a medio
leer, pero la verdad solo estoy entiendo lo general del mismo. A diferencia de
la biología, en la cual tenemos una ley unificadora como lo es la teoría de
evolución por selección natural de Darwin y Wallace, la física no tiene una
teoría unificadora, pues no se ha podido elaborar una teoría que unifique lo
realmente pequeño (lo cuántico, partículas subatómicas), con lo macro, como lo
es la gravedad y la relatividad, que funcionan a nivel astronómico. No se ha podido
llegar a una teoría de gravedad cuántica. Hay avances, pero todavía están
lejos. Una de las cosas que aprendí es que el universo funciona con base en
cuatro fuerzas:

1. La
gravedad

2. El
electromagnetismo

3. La
fuerza nuclear débil

5. La
fuerza nuclear fuerte

Se ha podido unificar en una
teoría las últimas tres pero no se ha podido integrar la gravedad. Hay
básicamente dos enfoques:

– Los
que creen que todo está hecho con base en quarks, que serían lo más pequeño a
lo cual de lo cual está hecho las demás partículas (atomismo de la filosofía Griega)

– La
teoría de cuerdas, donde, si no entendí mal, se idearon unas estructuras unidimensionales
(las cuerdas) que estarían moviendo todo tras bambalinas.

Entonces hay como dos parches que
están compitiendo por llegar a una teoría unificada de campo para la física.
Esto me hace acordar otra vez de la mencionada comedia (The Big Bang Theory) en
la cual la enemiga de Sheldon Cooper, la física Leslie Winkle, se ennovia con
el compañero de apartamento de Cooper, Leonard y gracias a Sheldon, se dan
cuenta que Leslie está con el parche “Quark” y Leonard con el parche “teoría de
cuerdas”. Entonces Leslie le dice a Leonard:

– ¿Cómo vamos a criar a nuestros
hijos?

Y Leonard le contesta:

– Pues dejemos que cuando sean
grandes escojan una teoría o la otra.

Y por esta simple razón Leslie le
termina a Leonard.

La teoría de cuerdas casi que
logra unificar lo cuántico con lo gravitacional, pero tiene varios problemas.
Entre otros, que sus matemáticas predicen un universo en el cual hay unas 26
dimensiones. Después se le agregó otra teoría que redujo el número de
dimensiones a nueve, y se inventaron el enrollamiento de las seis que sobran en
micro-dimensiones para quedarnos con las tres dimensiones espaciales (no sé
dónde quedaría la cuarta dimensión: el tiempo). El problema es que hay miles de
formas de enrollar las dimensiones que sobran.

Eso es a grandes rasgos, lo que
he entendido hasta ahora del 25% que llevo leído de dicho libro. Entonces sí, a
nivel cuántico suceden muchas cosas locas, como viajes en el tiempo, conversión
de un tipo de partícula en otra, acoplamiento de partículas que pueden estar
muy alejadas, etc. Pero meter estos fenómenos en una religionoide sería darles
estatus sobre-natural, y no estaría haciendo nada diferente a lo que hicieron la
gente de “What the bleep do we know”, liderada por una especie de profeta que es la portavoz
en la tierra de un ser sobrenatural llamado Ramtha. Básicamente lo que hicieron
fue integrar esta mentira, perdón, el mito, darle estatus sobrenatural a lo
cuántico y mezclar todo eso con nociones de superación personal y programación
neurolingüística y estas cosas. Esa no es mi idea. No quiero meterle mitos ni
leyendas a mi filosofía-religionoide.

Tengo que estudiar más a ver qué
es lo que quiero en realidad. Pero que escribo un libro sobre religión, lo
escribo, así me demore varios años para empezarlo, pues tengo proyectado
escribir unos 16 libros en los próximos años. Cuando estaba haciendo mi
maestría en ciencias básicas médicas en la Universidad el Valle sede San
Fernando en Cali-Colombia, vimos un curso de método científico, que en realidad
era un curso de epidemiología básico; el profesor, el Dr. Carrasquilla dijo
algo que me quedó sonando:

– A usted le deben sobrar las
ideas de investigación, o sino está haciendo algo que no es para usted.

Estamos hablando de año 2003 o
algo así. Pues resulta que cuando terminé materias, me tomó un año (2004)
encontrar un problema de investigación. Obviamente las Ciencias Básicas Médicas
no eran lo mío. Pero ahora que puedo leer y escribir sobre lo que se me dé la
gana, cuando se me dé la gana, me sobran las ideas de investigación. Eso es un
indicativo que, como escritor aficionado freelance, si estoy en lo mío. Yo creo
que ese libro sobre Religión, lo iré escribiendo alrededor de mis 50s o 60s que
es cuando a las estructuras “religiosas” del cerebro se les empieza a ver su
desarrollo. Pero para ese libro, repito, hay que estudiar mucho.

Hay que estudiar mejor las ideas
religiosas de Einstein, por ejemplo, quién, al contrario de lo que cree la
gente, no creía en entes sobrenaturales. Cuando él decía cosas como:

– Dios no juega a los dados.

En realidad estaba diciendo que
la naturaleza no juega a los dados, de lo cual se concluye que era panteísta. Él
decía algo más interesante todavía:

“El budismo tiene las
características que se han de esperar de una religión cósmica del futuro:
trasciende a un dios personal, evita los dogmas y la teología, cubre lo natural
y lo espiritual, y además es la única religión capaz de ser compatible con la
ciencia (ver enunciado completo haciendo click aquí)”.

Hay que leer la charla completa
correspondiente al vínculo anterior que se llama “Talk: Buddhismand science”. Partiendo de fuentes como esa y de las ideas sobre la
religión del biólogo más importante del mundo en estos momentos, Richard
Dawkins, y de ideas como aquellas de la neuroteología (el cerebro tiene
estructuras religiosas que evolucionaron por selección, lo cual toco
superficialmente en un artículo publicado en la revista divulgativa de la ACAC: “Evolución y Neurobiología de las Experiencias Místico-Religiosas”) y estudiando mejor
el budismo y lo que yo entiendo que es uno de sus derivados: la meditación Zen,
se puede llegar algo. Ahora entiendo porque uno de mis profesores en mi
pregrado en Biología, Manuel Giraldo, hablaba bien de la meditación Zen. Todo
eso hay que estudiarlo mejor.

Entonces algunos encuentran el
sentido de su vida en la producción de dinero (cosa de la cual no disiento),
reproducción de humanos (cosa con la cual estoy totalmente en contra), otros en
la Ciencia, arte e intelectualidad en general (en donde yo encuentro el sentido
para mi vida). Pero como decía Goethe:

“A aquellos que no tienen acceso
al arte ni a la ciencia, déjelos tener religión”.

De lo cual se concluye que la
mayoría de gente en el mundo debe tener alguna fe en entes sobrenaturales, que
obviamente no existen. Ojalá la mayoría de gente no tenga que pasar por una
experiencia cuasimortal, como me tocó a mí, para apreciar la vida actual (no esperar a disfrutar una supuesta vida más allá de la muerte), como lo dice
Rubén Blades en su canción Maestra Vida.
La idea es aprender en cabeza ajena y darse cuenta que encontrarle un sentido a
la vida es relativamente fácil. Ahora con Internet tenemos acceso a información
prácticamente infinita y para cualquier gusto e incluso para ganar dinero
on-line, pues estoy viendo que para la mayoría de gente (incluyéndome a mi) en
nuestro sistema capitalista, parte integral del sentido de la vida es ganar
dinero.



Muchas gracias por leerme.
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