febrero 22, 2016
Autobiografía Ucrónica, Bitácora Personal, Coevolución Biológico-Cultural, neuro-farmacología, Política y Economía, Psicología Evolucionista, Trastorno Bipolar

Bipolaridad, Política y Psicología Evolucionista

A raíz de una conversación en la cual participé el último sábado, critico el hecho de que algunas personas tratan de ganar todas las discusiones, así no tengan fundamento. En este caso fue una conversación sobre la bipolaridad en la cual uno de mis interlocutores dijo que esta condición es una ilusión de la mente. Entonces divago sobre como el tomar fármacos para cualquier órgano está bien, pero en el caso del cerebro, la toma de fármacos (que son diferentes a las drogas) es un tabú. Relaciono todo esto con un libro autobiográfico-ucrónico (novela alternativa) que publicaré en diciembre de este año en Amazon, y conecto esto con lo político, y como el ser de derecha impidió que yo hiciese mi doctorado en filosofía en la Universidad del Valle en Cali-Colombia. Pero relato que eso es algo que estoy viviendo a través del personaje que me representa en el mencionado libro, pues este alter ego, hace doctorado en psicología en la nombrada universidad; su problema de investigación es sobre medicina darwiniana, rama de la psicología evolucionista, aplicada a la evolución de las entidades del gradiente bipolar como sobre-adaptaciones al clima glacial del pleistoceno. Concluyo que todos los pacientes mentales, por no decir todo el mundo, debería llevar un diario o bitácora privada para desahogarse. Además de esto la literatura psiquiátrica recomienda adhesión al tratamiento farmacológico y la psicoeducación, en el sentido de conocer lo que más se pueda sobre una condición como la bipolaridad para manejarla mejor.

El sábado resultamos hablando con unos amigos en el centro de Ibagué-Colombia. Uno de ellos me preguntó qué yo que hacía. Yo le dije que muchas cosas, pero lo que más me gustaba hacer, y, por ende, a lo que más tiempo le dedicaba era a leer y escribir. Sobre todo, a escribir pues es claro que debo leer mucho más. Y sobre que escribe me preguntó; pues yo dije que sobre varias cosas, incluyendo divulgación científica y que ahora estaba preparando un libro autobiográfico-ucrónico, en el sentido que me inventé un personaje que me representa a mí y vive mi vida hasta el 2010, año en el cual en la vida real nos vinimos a vivir a Ibagué desde Cali-Colombia. Por medio de este personaje estoy explorando que hubiese sido de mí sí me hubiese quedado en Cali. Yo expresé que tenía algo de habilidad para escribir porque soy bipolar. Y expliqué que el registro psicobiográfico es claro a la hora de demostrar que las personas bipolares son buenas para escribir. Aunque, yo, sí mucho, seré famoso entre mis familiares y amigos; pero los escritores famosos de antes del siglo XX generalmente eran bipolares que al no tener la tecnología farmacéutica que tenemos hoy en día, terminaban siendo maniaco-depresivos y generalmente terminaban suicidándose. Esto lo deja muy claro la actual autoridad en la relación entre creatividad, temperamento artístico y bipolaridad. Se trata de Kay-RedfieldJamison, quien es bipolar y aún con eso es una exitosísima psicóloga, escritora y profesora universitaria. Tiene varios libros sobre este tema, pero yo me leí “Touched with Fire: Manic-Depressive Illness and the Artistic Temperament – Tocados por el fuego: Enfermedad Maniaco Depresiva y el Temperamento Artístico”. Pero uno de mis interlocutores, que se refiere a sí mismo como escritor, no me dejó hablar y me dijo que cosas como la bipolaridad estaban en la mente. Que era cuestión de que me casara y me tuviera una vida dura, y ya se me quitaba la pendejada. Alcancé a decir que cualquier característica de cualquier ser vivo es la interacción entre genética y ambiente, de acuerdo a la fórmula más simple de la biología:

Fenotipo (forma o comportamiento) = Genotipo (genética) + Ambiente.

Afortunadamente mis padres pudieron darme buena educación, buen tratamiento para mi bipolaridad y ahora estoy más que bien. Pero la posición de mi interlocutor del sábado es repetitiva entre la mayoría de personas en nuestros países. Existe como un prejuicio a tomar medicamentos para el cerebro. Tomar medicamentos para los demás órganos está bien visto. Pero tomar medicamentos para el cerebro es una vergüenza. Y gracias a esta posición, que toman algunos padres de adolescentes con problemas mentales, es que muchos de ellos terminan como indigentes en las calles. Cuando uno es bipolar le quedan solamente dos caminos:

– Tomar fármacos correctamente recetados por un facultativo o
– Consumir drogas callejeras y perderse en las mismas

Si las personas se deshiciesen de los prejuicios y demás pendejadas de este tipo, obviamente la mejor opción es tomar medicamentos. Pero por el miedo al qué dirán, cosa que es muy evidente aquí en una ciudad pequeña como Ibagué, no tratan a sus hijos y al final quedan como padres todavía más mal pues su hijo termina perdido en las calles. Hoy le doy gracias a la vida de haber nacido bipolar, y haber sido tan bien educado y tratado por mis padres.

Hay muchas personas que piensan que un individuo como yo lleva una vida relajada por ser perezoso. No es tan simple. Personas como yo tenemos que llevar una vida más tranquila por nuestra condición, y en eso, nuestro traslado de Cali (2.5 millones de habitantes) a Ibagué (600,000 habitantes) ha sido muy beneficioso. Pero muchas personas tratan de “aconsejarlo” a uno diciendo que lo que me hace falta es casarme y reproducirme. Casarme de pronto, pero tener hijos ya está descartado. Estoy tan cansado de oír el mismo carreto tantas veces que ya me resbala. O otras veces le dicen a uno cosas como – mire julanito de tal es bipolar y así y todo se casó y formó una familia -. ¿Acaso la única forma de vivir es casándose y reproduciéndose? Hay muchas formas alternativas de realizarse como persona. Y ahí vuelvo a la diferencia entre progresar y prosperar. Debo profundizar en esto, pero parece que progresar es seguir una receta predeterminada que es la siguiente: estudiar, trabajar, arrejuntarse y reproducirse. Incluso las personas humildes se pasan todo y se reproducen a muy temprana edad, sin ni siquiera ser profesionales, entonces los ciclos de pobreza son interminables de generación en generación. Prosperar es realizarse como persona de otras formas. Uno puede realizarse artísticamente, intelectualmente, profesionalmente, etc., sin tener la obligación de someterse a un trabajo aburrido, fuera de su casa, donde le paguen por el indicador hora-culo-silla para mantener una familia. Muchas personas se meten en esta vacaloca y ya grandes se arrepienten y terminan siendo unas personas amargadas pues no se dieron gusto así mismo, como es narrado en la canción de “The Unforgiven” de Metallica. De pronto la mayoría de los padres son felices con sus hijos, pero los mismos son un lujo para el cual yo no tengo plata. Prefiero ahorrar todo lo que me voy a gastar en hijos para contratarme una enfermera bien buenona para que me cuide cuando yo  sea viejo.

Pero esta conversación con ese intransigente interlocutor me hizo pensar también en lo difícil que es encontrar gente bacana con quienes hablar. Y no se trata solo de charlas intelectuales. Se pueden hablar pendejadas y hay gente que tiene tanta inteligencia social-emocional, como mi prima Claudia España Diaz que es una genio en cuanto a relaciones públicas se refiere, que vuelve cualquier cuento un relato súper interesante y divertido. O su socia Sofía Ramírez Díaz que es una conversadora de miedo también. Entonces no se trata de conseguir sabiondos para conversar. Se trata de encontrar gente con buena inteligencia, con buena empatía, pluralistas y que no se quieran ganar todas las discusiónes (así en el fondo esté de acuerdo con su contendor). Esto es muy difícil encontrar. Y en los hombres es aún peor pues al no tener instinto maternal no tenemos buena capacidad para ponernos en los zapatos del otro para escuchar y ser empático a la hora de conversar. Por eso, y por muchas cosas más, las mujeres son, estadísticamente hablando, son mejores conversadoras que los hombres pues tienen instinto maternal, lo cual las hace muy buenas para ponerse en los zapatos del otro y resultan ser muy buenas escuchas. Yo creo que esto ya lo he escrito antes, pero he tenido novias y amigas, que, con solo hacer dos o tres preguntas claves, me ponen a conversar horas en las cuales brilla mi egocentrismo y autismo masculino en el sentido de que a nosotros los hombres, en el fondo, solo nos interesa nuestro propio discurso. En una entrada anterior de este blog (leerla) describo como el problema de no tener novia, lo he descompuesto en dos partes. Digo problema porque durante mis 20s y 30s no me podía quedar solo sin novia pues me daba sudadera en las manos y todo. Ahora estoy solo porque estoy en una especie de limbo en el cual ya no me gusta buscar niñas de bajo estatus para acceder sexualmente a ellas más fácilmente. No es que allá tenido la mundial de relaciones de ese tipo, pero ya a los 41 años que tengo, fue suficiente. Pero tampoco aparece una mujer que yo diga – esta es la mujer de mi vida-. Además, yo no quiero tener hijos ni irme de mi “hotel mama”; y el resultado de todo eso es que estoy sin pareja, pero ya los 40s yo lo tomo de una forma muy relajada. El componente físico de no tener una pareja sexual estable se soluciona con autocomplacencia (ver entrada respecto). No digo que con prostitutas pues envés de estar con una trabajadora sexual, por la cual no siento nada, prefiero masturbarme y ya.

Lo que sí es difícil de solucionar es la parte romántica del hecho de no tener pareja estable. Eso lo estoy paleando teniendo amigas lindas buenas conversadoras. Pero ese tipo de mujeres no abunda. Qué lástima porque estoy pasando por un momento romántico de mi vida en el cual una buena charla con una mujer linda en un sitio chévere me parece muy bacano. La otra forma por medio de la cual estoy paleando la falta de romanticismo en mi vida real es que le estoy inventando unos romances muy bacanos al personaje del libro que estoy escribiendo. Además, desde septiembre he estado en contacto virtual con varias niñas Ucranianas muy lindas (verentrada al respecto) e incluso una de ellas me tumbó un billete (mirar historia) en diciembre. El tal es que de vez en cuando intercambio correspondencia romántica con algunas de estas niñas y eso me mucho placer (es como un pajazo mental) y me sirve de insumo para mis escritos. Entonces la parte afectiva, de mi condición afectiva bipolar, valga la redundancia, ya está superada. Además, me topé con un fármaco que se llama difenhidramina que es antihistamínico (ayuda con el sueño) y es el predecesor de la fluoxetina. O sea que es antidepresivo también. Pero lo importante es que por su similitud a la fluoxetina (Inhibidores Selectivos de la Recaptura de Serotonina) suben la serotonina y bajan la dopamina. Y esto último es muy importante pues a los bipolares nos da algo que se llaman “enamoramientos patológicos”. Durante diciembre tuve un episodio de estos y fue cuando le envié dinero a esa ucraniana y me dejé tumbar, y tuve que hacer un resto de movimientos para volverme a cuadrar financieramente. En todo caso la difenhidramina sirve para conciliar el sueño (sin la resaca al otro día) y evita los enamoramientos patológicos. Entonces ahora puedo disfrutar de la amistad de amigas que me gustan mucho pero ya no me da la traga maluca. Eso me tiene muy contento.  La difenhidramina también me acabó de organizar el sueño que es el otro talón de Aquiles de nosotros los bipolares.

Con todo esto lo que quiero hacer es aconsejarle a otros bipolares que en lo posible lleven vidas tranquilas, sean juiciosos con sus fármacos y traten de dormir bien. Desde que uno esté durmiendo adecuadamente no hay problema. Y no se dejen ofender o llevar por la gente que los presiona a hacer cosas que en realidad no quieren hacer solo por ser como la demás gente. Estabilícese nuero-farmacológicamente. En medio de las hipomanías o manías, no se comprometa a cosas que después no puede cumplir y que le causan molestia cuando la subida de ánimo ha pasado. Lo primero es estabilizar su ánimo y después podrá disfrutar de las cosas bacanas de ser bipolar como los punticos extra en el coeficiente intelectual que le da uno la naturaleza, y que se pueden explotar en diferentes actividades como escribir, por ejemplo.

Mi papá murió en octubre de 2007 y eso retardó mi recuperación de mi condición bipolar. En esa época me fastidiaba mucho que la gente me dijera que no trabajaba y que para que estudiaba tanto, y este tipo de cosas. Yo les trataba de explicar que estudiar en la casa también es un trabajo, pero la gente del común no entiendo esto, como me lo hizo ver un colega. Ahora que abiertamente digo que soy un parásito de mi mamá, ya la gente lo deja de joder a uno. A veces me dan ganas de explicarle a la gente que más que un parásito soy un simbionte (le colaboro a la hospedera: mi mamá) pues yo puse una fracción muy importante de mi herencia para solucionar las deudas de la casa el año pasado. Además, funciono como el secretario y algunas veces como el chofer de mi mamá. Pero más importante aún, mi mamá sobrevivió a la muerte de mi papá, por mí. Ahora, la pregunta es qué voy a hacer cuando mi mamá falte. Pues para eso faltan muchísimos años todavía pues mi mamá es más vital que yo. Además, ya se están tomando las medidas financieras pertinentes para que yo tenga una vejez más o menos cómoda. Lo que más me preocupa es el súper golpe emocional que me va a provocar la partida de mi mamá. Volviendo a lo financiero y como lo estaba chateando ahora con una amiga, siempre existe la posibilidad de entrar a dar clase en una Universidad, en caso de que mi negocio de finca raíz no funcione y/o esto de la escritura no me dé más que satisfacciones, lo cual es suficiente y es lo más seguro.

Entonces todavía hay gente que cree que tener una condición mental como la bipolaridad es que el individuo es perezoso o simplemente son ganas de joder de uno. Un primo de mi mamá, hace varias décadas, sufría de depresión, y un tío suyo, que era militar, dijo que eso era falta de disciplina y lo pusieron a pagar servicio militar. A la primera oportunidad, este primo se encerró con su fusil y se suicidó. Todos los extremos son malos. Tampoco se trata de echarse con las petacas y dedicarse única y exclusivamente a funciones vegetativas que porque se tiene una condición mental. Y menos algo tan manejable como la bipolaridad que una vez controlada, le permite a uno, repito, tener un desarrollo intelectual interesante. Pero tampoco se trata de irse al otro extremo y pensar que el individuo no tiene nada, y forzarlo a llevar una vida llena estrés como la que vive la mayoría de personas.

Entonces este interlocutor mío del sábado estaba desconociendo la parte genética de una condición como la bipolaridad. Esta es una posición típica de ignorancia y/o tendencias de izquierda. A los izquierdocitos, entre los cuales me muevo muy bien, aun siendo yo de centro derecha (soy Uribista y todo), no les gusta reconocer que los seres humanos venimos con instintos, con comportamientos predeterminados de fábrica. Lógico, como ya lo esbocé en este escrito, eso se ve modificado por el ambiente. Pero a la gente de izquierda no le conviene la noción de que los seres humanos venimos con instintos y otros comportamientos “de fábrica” pues eso quiere decir que todos somos muy diferentes y al ser diferentes, se hace muy difícil establecer una sociedad totalmente igualitaria. Quiero ser claro: es obvio que la actual distribución de la riqueza en el mundo no tiene la más mínima presentación. Pero querer imponer un igualitarismo total, lo cual es tan anti-natural que en los países comunistas se necesita de dictadores que impongan esta forma de sociedad, convirtiendo la utopía (un mundo igualitario) en una distopía (una dictadura totalitaria), como le pasa a Cuba y Venezuela. Yo pienso que la humanidad algún día llegará a ser equitativa (mas no igualitaria) de forma espontánea. Yo creo que esas es la principal diferencia que tengo con la gente de izquierda. Quieren condiciones equitativas ya y si se trata de adolescentes, se recurre las revueltas y todas estas cosas que nunca me gustaron, aun cuando pasé casi dos décadas en un claustro público. Se trata de la segunda Universidad más importante de Colombia: La Universidad del Valle.

Eso me hace acordar de una anécdota adolescencial, que obviamente ya está consignada en el mencionado libro que publicaré en Amazon en diciembre de este año. Cuando mi hermana presentó las pruebas de estado al terminar la secundaria (el ICFES), sobre 400 puntos saco 333 (el número del diablo dividido por la mitad) mientras que yo saqué 375. Yo le grité a mi hermana:

       Bruta!!! Con ese puntaje no va a poder estudiar en la Universidad del Valle y nos va a tocar pagarle Universidad privada, y entonces se nos va a descuadrar el presupuesto familiar.

Mi mamá me llamó a parte y me dijo:

   – Juanfer, deja así que yo no quiero que Gloria estudie en una universidad pública.

 – Por qué ma’.

 – Porque se vuelve un hippie-marihuanera-tira piedra.

 – Pero, ma’, yo llevo dos años en Univalle y no me ha pasado nada de eso.

  – Es que tu eres terco e inadaptable. Entonces igualito entras e igualito sales.

Y tenía toda la razón. Entre períodos matriculados y de turismo académico, estuve 18 años en la Universidad del Valle. Yo tengo maestría en ciencias básicas médicas, de la misma universidad e iba a hacer el doctorado en Filosofía en el grupo de Etología, donde iba a entrar a formar la línea de investigación en antropología biológica. Pero desde el principio quedó claro que los autores que yo sigo (de derecha y ateos: Richard Dawkins, Edward O Wilson, Steven Pinker) son opuestos a los autores que mis futuros tutores siguen: Gould, Lewontin, Rose, etc., a quienes Dawkins llama los sumos sacerdotes de la izquierda.

Mi primer librito-artículo de Psicología Evolucionista disponible en Amazon en: http://amzn.to/1LDitIq

Y es que volvemos al mismo problema. Al ser izquierdosos niegan la existencia de instintos humanos y eso está fuera de la realidad. Hasta el 2010 cuando todavía vivíamos en Cali y yo todavía tenía la intención de hacer doctorado en la Facultad de Humanidades de Univalle, y no veía estas diferencias políticas como algo no grave, pues precisamente esa es la idea, que haya placentera y pacífica polémica para los unos enriquecernos con los saberes de los demás. Pero me di cuenta que mi futuro tutor, no solo no me iba a respaldar, sino que era capaz de hacerme quedar mal ante los jurados y demás profesores. Afortunadamente ahora estoy terminando un doctorado virtual en la Atlantic International University con el tema de la evolución de las condiciones del gradiente bipolar, relacionándolo con la psicología evolucionista por medio de la medicina Darwiniana. Entonces parece que me estoy pudiendo sacar la espinita de no haber hecho doctorado en filosfoía en Cali-Colombia, ciudad de donde huimos pues era más importante la salud de mi mamá, quien estaba muy sola en Cali pues todos nuestros familiares están acá en Ibagué. Recuerdo mucho la charla que le di a los estudiantes de posgrado en filosofía llamada “Biologíadel Comportamiento” la cual no le gustó nada al profesor que iba a ser mi tutor, y yo de antemano sabía que era la última charla que iba a dar en Univalle.

A raíz de esa publicación en la Revista de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, un profesor de la Universidad Nacional de Colombia me comentó que porque no empezaba a estudiar psicología evolucionista. Mientras me acomodaba en Ibagué y todas estas cosas, no pude explorar esa sugerencia en serio. Pero cuando me empecé a empapar de lo que era psicología evolucionista (verlo poco que he aprendido sobre la misma), “vi la luz”. Así decimos cuando uno encuentra por fin su línea de investigación para toda su vida. Por mi retardo mental en cuanto al desarrollo de mi inteligencia social-emocional, vi la luz muy tarde, cuando ya estaba viviendo en Ibagué, ciudad en la cual ahora me siento muy amañado. Pero de haber visto la luz antes de irme de Cali, probablemente ahora estaría terminando mi doctorado en el instituto de Psicología de Univalle. Pero eso es algo sobre lo cual estoy fantaseando en este libro autobiográfico-ucrónico que estoy terminando. De hecho, la planilla del plan de estudios de este doctorado, me ha servido como estructura para relatar la parte ficticia del libro. Y el personaje obviamente está haciendo un trabajo sobre Psicología Evolucionista, más exactamente dentro de una división de la misma que se llama Medicina Darwiniana. Puse a Álvaro-Andrés Gutierrez-Osorio (mi papá decía que de tener otro niño le pondría Alvaro-Andrés pues él se llamaba Alvaro Duque Donoso; debería haberse llamado Alvaro Duque Gutiérrez, pero su abuelita, quien lo crío le puso de segundo apellido el suyo: Donosi), es el nombre de mi alter ego, quien profundizará en algo que ya se sabe. Que las entidades propias del gradiente afectivo bipolar surgieron como sobre adaptaciones a veranos muy cortos (durante los cuales había que estar muy activo para cazar y recolectar la mayor cantidad de recursos posibles) e inviernos muy largos (donde había que quedarse quieto para no malgastar energía en un ambiente que lo único que ofrece es agua congelada) propios de las glaciaciones del pleistoceno. Sobre esto ya hay un par de artículos escritos. Pero la idea es que el personaje ahonde en esta posibilidad y la complemente con datos epidemiológico-moleculares pues para mi es claro que la bipolaridad es típica de gente de ascendencia judeo-árabe, cuyos representantes en Colombia somos las personas de que pertenecemos a la etnia Paisa (los típicos cafeteros de Colombia). De hecho, hay un pueblo paisa (Aranzazu) donde el 25% de la población es indígena. Entonces, aunque en la novela que estoy escribiendo actualmente (mi libro autobiográfico-ucrónico) no estoy ahondando mucho sobre todo esta parte científica de la evolución, genética y epidemiología de los trastornos afectivo-bipolares, sí que lo voy a hacer cuando en unos años haga otro libro que tengo planeado que se va a llamar “Mi Bipolaridad” que es uno de los libros 15 libros que voy a escribir y publicar en Amazon en el futuro. Mejor dicho es que los aproximadamente 40 años que me quedan de vida (tengo 41) no son suficientes (ver entrada sobre lo poco que me queda devida) para aprender y escribir sobre todos los temas que quiero cubrir.

Entonces para ya ir concluyendo esta egocéntrica entrada, si usted es bipolar, no rechace el tratamiento farmacológico. Tengo en cuenta que droga es algo muy diferente a fármaco. Probablemente tenga que experimentar, con la ayuda de su médico, cual es el “cocktail” que más le conviene. Yo estoy medicado desde los 14 años. Pero en los últimos 10, por medio de ensayo error, y llevando registros en mi bitácora privada, logré estandarizar una farmacoterapia que es perfecta para mí. Una vez logrado esto va a poder prosperar (y no necesariamente progresar) de muchas formas. Y una de esas es la escritura. Así usted no esté interesado en hacer una carrera como escritor aficionado como es mi caso, escriba en un diario, o en Word (yo lo hago en una bitácora en Access) todos sus rayes, conflictos, rabias, etc. Solo con escribirlo uno se libera. Esta es una forma gratuita y muy eficiente de aplicar la técnica psicoanálitica de libre asociación. Entonces con farmacoterapia y psicoterapia en forma de escritura privada ya tiene dos de los tres pilares necesarios para tratar de forma exitosa una condición como la bipolaridad. El tercer pilar se llama psicoeducación y consiste en aprender todo lo que pueda sobre su condición pues entre más sepa de la misma, mejor va a entenderse y manejará mejor su bipolaridad o cualquiera que sea su condición mental. De la Asociación Colombiana de Bipolares me llegó la otra vez un mensaje que decía que los bipolares somos como aviones hércules. Tenemos mucha más capacidad (para almacenar, procesar y relacionar datos) que un avión normal pero tenemos mucha menos maniobrabilidad pues cuando nos aceleramos (hipomanías o manías) es difícil pararnos. Al contrario, cuando estamos parados (depresión) es difícil que cojamos una velocidad adecuada. Fuera de eso no podemos hacer maniobras como trasnochar mucho, consumir drogas como el  alcohol o la nicotina pues cuando nos descuadramos en cuanto a nuestro sueño y ánimo es difícil volvernos a configurar.

Gracias por leer una entrada tan egocéntrica como son la mayoría de mis artículos en este, mi blog.
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Juan Fernando Duque-Osorio

Juan-Fernando es Máster en Ciencias, Biólogo Profesional y paciente bipolar. Su condición lo ha llevado a ser inquieto por lo cual bloguea y da conferencias sobre diferentes temas. Actualmente está interesado en la consiliencia biología-humanidades y la mezcla, por medio de la Psicología Evolucionista, con el tema del trastorno bipolar sobre el cual funciona como psicoeducador de otros pacientes.

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